Dentix….y ahora ¿qué?

Estimado lector,

Si has llegado hasta aquí mucho me temo que eres uno de los afectados de Dentix. Como ves hoy voy a hablarte de “tú”, por supuesto no es por una falta de respeto, sino porque voy a hablarte “de corazón a corazón” y voy a intentar explicarte en qué situación te encuentras, que ya te aviso que es bastante complicada.

Dentix irrumpió un día en nuestras vidas con unos anuncios fantásticos donde los personajes, desde niños hasta ancianos irradiaban felicidad y te recomendaban  el “Método Dentix”. Lo recomendaban Luís Figo, Xavi Hernández (2015), Cristina Pedroche (2015), Eduardo Noriega (2015), Iker Casillas (2015) y Andrés Iniesta (2016).  Durante años Dentix ha trabajado mucho el marketing asociado a su marca y fue creando una imagen corporativa importante y que contaba con personajes famosos que recomendaban sus servicios. Los dentistas de toda la vida no hacían anuncios de televisión, no financiaban tratamientos ni hacían más publicidad que unos cuantos folletos de distribución local y a la par que el Método Dentix crecía en medios de comunicación, los dentistas con clínicas modestas se veían relegados porque sus clínicas no parecían tan bonitas y fiables  como las de Dentix, con ese aire tan futurista como estudiado para “fabricar clientes”. Sí, mi querido lector, Dentix no tiene pacientes sino clientes.

Lo primero que uno se plantea ante este “reparto” es si estas personas prestarían su imagen pública para promocionar un servicio que no responda a las mejores expectativas. Visto lo visto y cada cual con su propia experiencia, que saque conclusiones. Este tipo de publicidad no fue bien vista por el gobierno de la Comunidad Foral de Navarra quien  no autorizó la campaña publicitaria y acabó en contienda judicial. En resumen, el Tribunal Supremo consideró que “…en el ya citado Real Decreto 1591/2009, en cuyo el artículo 38.8, al regular la publicidad y promoción de los productos, dirigida al público, también prohíbe cualquier mención que haga referencia a una autoridad sanitaria o a recomendaciones que hayan formulado científicos, profesionales de la salud u otras personas que puedan, debido a su notoriedad, incitar a su utilización.”  La publicidad posterior prescindió de estos personajes públicos pero no cesó y la imagen de la marca se consolidó socialmente. El marketing consiguió que confiáramos en la marca Dentix sin que ni siquiera supiéramos el nombre del profesional que llevaría a cabo las intervenciones y tanto fue así que consiguieron algo insólito: que se les pagaran los tratamientos por anticipado aun tratándose de varios miles de euros.  Cuando vamos al dentista de la esquina no nos piden que le paguemos todo el tratamiento por anticipado, sino que nos pide que paguemos por cada trabajo parcial realizado y si nos  saca una muela solo cobra la extracción. Cuando se tiene que encargar una pieza a un protésico se adelanta el importe por si desaparecemos y no volvemos más. Entonces ¿por qué hemos consentido en pagar a Dentix por anticipado?¿y si no nos hubiera gustado el trabajo realizado?¿y si el paciente fallece sin recibir el total tratamiento? Sería todo un detalle que quienes anunciaron las bondades de Dentix y recomendaron sus servicios se involucraran en buscar una solución para los afectados.

Cuando pregunto a mis clientes por qué pagaron por anticipado la totalidad del tratamiento solo dan la siguiente respuesta: por confianza en la imagen de la marca y porque no podían pagar el tratamiento con sus ahorros. Sin embargo, les cabía la opción de solicitar un préstamo en su banco y con él ir pagando por cada trabajo parcial realizado pero ahora los clientes desconfían de sus bancos porque les cobraron la cláusula suelo, por tanto, por evitar un mal ahora padecen otro.

Pero me preguntas qué puedes hacer ahora para recuperar tu dinero y siento decirte que no hay una respuesta válida para todos. La financiación que se obtiene a través de la propia clínica se califica como un crédito vinculado. Se caracteriza porque va asociado a la prestación de un servicio concreto y detallado, de tal suerte que si no se presta el servicio, no se está obligado al pago pero una cosa es la definición que te doy para que lo entiendas y otra que sea el cliente o la clínica quienes definan unilateralmente cuándo se produce un incumplimiento, cuestión que, en último término, habrá de ser resuelta judicialmente en caso de discrepancias.

Según se conoce por las noticias publicadas desde hace unos meses, Dentix atravesaba por una difícil situación económica pero ¿significaba ésto que iba a dejar de prestar sus servicios a sus clientes? Pues no tiene por qué. Las empresas pasan por muchas vicisitudes y unas veces se liquidan,  otras se venden y otras incorporan a un inversor. Mucho se ha escrito sobre un dinero que no aparece en Dentix y de si el padre o el vecino o vete a saber, pero lo cierto es que aun cuando la empresa estuviera en la peor situación posible, si presta el servicio comprometido, el cliente está obligado al pago y a facilitar el cumplimiento de la obligación a la clínica. Lo cierto, por lo que yo he podido saber es que hasta la declaración del estado de alarma Dentix venía prestando sus servicios con regularidad. No voy a insistir en lo que ha ocurrido durante el confinamiento porque lo sabemos todos pero es cuando empiezan a surgir las primeras preguntas de “¿qué hay de lo mío?” Las clínicas dentales durante la pandemia han estado funcionando sólo para consultas de urgencia y esta urgencia se definió por la administración para evitar que se prestaran servicios de manera encubierta bajo el paraguas indeterminado de lo urgente. A la vez, el Consejo General de Dentistas de España empezó a alertar a los profesionales acerca de la transmisión del coronavirus a través de los aerosoles y el uso del aire acondicionado sin las debidas precauciones. Ante esta situación una gran cantidad de clínicas cerraron y quedaron unas cuantas para prestar servicios de urgencia legalmente determinados. En aquellas fechas se empezaron a constituir plataformas en redes sociales y se podían leer comentarios de lo más variado. Esas personas, en su gran mayoría, centraban sus reclamaciones en la finalización del tratamiento, cuestión tan lógica que no precisa más comentarios. Sin embargo, también me empezaron a llegar reclamaciones en que, pendientes solo de las últimas revisiones, se pretendía la devolución de la totalidad de lo pagado por incumplimiento. El trabajo realizado se tiene  que pagar pues una cosa es que una circunstancia imprevista impida a la clínica terminar algo y otra que lo anteriormente realizado quede en beneficio de la contraparte y le salga gratis. Para mi sorpresa ésta es una parte de las reclamaciones que me han llegado y que he rechazado porque no pagar por el trabajo ya realizado supondría un enriquecimiento injusto y es muy probable que se pierda el juicio con las correspondientes costas procesales. La solución que se ofreció a estas personas era ofrecer una prueba pericial en la que se valorara el trabajo realizado y pagar solo por el servicio recibido. Sin duda no era la respuesta que querían oír y ante la idea de pagar a un perito para aportar una prueba pericial al futuro juicio rechazaron la propuesta con la excusa de que ya habían pagado bastante y que pretendían la devolución de todo el dinero y que sólo querían pagar mis honorarios si yo conseguía la devolución de su dinero. Ante esta exigencia me he negado a defender dichas pretensiones porque yo trabajo para comer y no es culpa mía que contrataran con Dentix y que si me hubieran pedido consejo antes de firmar con la financiera yo no lo hubiera recomendado, por tanto, no soy yo quien tiene que asumir el riesgo de la operación.

Otra parte de las reclamaciones son de clientes que han empezado a pagar el préstamo al comienzo del confinamiento y han visto retrasado el inicio del tratamiento. El motivo por el que, según ellos mismos no debían de seguir pagando era porque no tenían abiertas las clínicas prestando servicios de urgencia. Es decir, que si no me hace falta que la clínica me preste servicios de urgencias porque no he iniciado el tratamiento dejo de pagar….es evidente que las expectativas para ganar un juicio de este tipo son nulas. En  una pandemia, que no me presten un servicio que no necesito no es motivo para dejar de pagar. Estos “clientes” han desaparecido del despacho con el argumento de que “yo ya no me voi a inritar más” y después se han dedicado a dar consejos “jurídicos“ en redes sociales.

Por último quedan los verdaderos afectados y hay que distinguir varias cuestiones:

1.- No terminación del tratamiento.

Durante el confinamiento entiendo que está justificado que no se terminaran los tratamientos por las razones expuestas. Después del desconfinamiento las actividades empresariales no volvieron a la situación anterior a la pandemia, sino que dependiendo del sector al que pertenecía, volvieron a su actividad con más o menos celeridad. Al ser la odontología una actividad en que se trabaja a muy poca distancia del paciente y con producción de aerosoles, donde se requería mantener distancia de seguridad entre los pacientes y donde algunas clínicas ni siquiera tienen salida al exterior sino a una galería comercial, no se podía exigir la prestación del servicio en las mismas condiciones a todas las sucursales. A ello hay que sumar que el propio personal de la clínica ha enfermado de coronavirus, por lo que  la posibilidad de contratar a otras personas en su sustitución no ha sido nada fácil y estas circunstancias juegan en contra de los pacientes, que no tienen culpa de lo ocurrido pero tampoco la clínica es más responsable que otros ciudadanos.

Lo que se esperaba con el transcurso de los meses es que se fuera normalizando la situación, pero lejos de eso Dentix ha presentado concurso de acreedores, algunas clínicas se han cerrado y otras no.  Que yo sepa en ningún caso se ha dicho que se cierren las sucursales por la situación concursal pero lo cierto es que ha dejado de prestarse el servicio.

En este momento hay personas a las que prácticamente no se les comenzó el tratamiento y otras que ahora mismo tienen la boca llena de puntos de sutura y  a quienes no se les indica los pasos a seguir. Evidentemente la solución no es la misma para cada uno y una buena gestión de la situación actual puede aportar la solución.

2.- El dinero.

Si lo que se pretende es dejar de pagar el préstamo vinculado, hay que demostrar que se ha dejado de prestar el servicio y la paralización del tratamiento, lo que es relativamente sencillo para cualquier abogado siempre que se sigan los trámites oportunos. El problema ha venido cuando algunas personas sin ningún tipo de asesoramiento legal han firmado a la clínica la renuncia unilateral a su tratamiento, por lo que es muy difícil que se les devuelva el dinero sin ir al juzgado. Tampoco termino de entender cómo estas personas, después de pagar cantidades entre los 12.000€ y 18.000€ se arriesgan a perder su dinero por no pagar la consulta del abogado o incluso solicitar la concesión del beneficio de justicia gratuita y lo han gestionado por sí mismos sin asegurarse de que la firma de la documentación ofrecida por la clínica no empeora aún más su situación. En este caso, habrá que ver qué dispone el contrato de préstamo acerca de la renuncia unilateral del cliente pues en este caso el tratamiento no se presta porque el cliente se niega a recibirlo, lo que no tiene nada que ver con el incumplimiento de la clínica.

Respecto del dinero que se ha pagado con anterioridad a  la paralización del pago de las cuotas del préstamo ocurre lo mismo que con el tratamiento. Hay personas que han pagado el trabajo realizado y otras que han pagado mucho más de lo recibido. En estos casos, a la vista de la historia clínica del cliente y según el presupuesto aceptado, se ha de hacer un informe por otro dentista para que determine en qué grado ha quedado incumplido el tratamiento para ver qué se ha de pagar y qué no. Al dentista nuevo hay que pagarle y asegurarse de que cuando sea citado para ir al Juzgado acudirá a la cita y ratificará sus conclusiones, y eso hay que pagarlo y más si tuviera que hacerlo ante el Juez del concurso, que se tramitará en Madrid, por ser ésta la sede central de Dentix. ¿Es recuperable ese dinero? Teóricamente sí, se puede recuperar si se gana el juicio. ¿Se cobraría ese dinero? Éso ya es otro tema pues la declaración del concurso de Dentix implica que ese crédito se sumaría al resto de las deudas de la clínica  y si no hay dinero para pagar pues… ¿cómo decirte? Si Dentix no tiene dinero no cobras.

3.- Responsabilidad de trabajos mal realizados.

Existe un gran número de usuarios que aseguran que les han hecho mal el tratamiento y ahora tienen problemas. En estos casos el que demande la responsabilidad de Dentix por una mala praxis debe comenzar por encontrar a un dentista que realice un informe en el que se indique que el dentista de la clínica ha realizado mal el trabajo y determine los daños. Con este informe se puede interponer la correspondiente demanda en la que no solo se demande a Dentix sino también al profesional que hizo el trabajo. Este caso es diferente de los anteriores por cuanto el trabajo del dentista suele estar cubierto por un seguro de responsabilidad civil, por lo que, si se demuestra la mala praxis del profesional, sería más fácil obtener una indemnización por los daños. Pregunta de algún cliente:  “si ponemos ahora la demanda, ¿cobraré en unos meses para continuar el tratamiento en otra clínica?” La respuesta es que no. Mientras que se interpone la demanda, se cita a los demandados, se lleva a cabo el juicio….pasarán varios meses cuando no más, por lo que si ésta es la idea, más vale que la descartes. La demora de algunos juzgados es notable y no todos van al mismo ritmo, por lo que es imposible predecir cuánto tiempo puede transcurrir hasta que se dicte sentencia en primera instancia.

4.- La situación concursal.

La declaración de concurso, según se define en la normativa vigente, procede ante la insolvencia del deudor. Cuando un deudor inicia un procedimiento concursal tiene que presentar una solicitud ante el juzgado donde explique pormenorizadamente cuáles son los créditos y los débitos que tiene, por tanto, entre la relación de acreedores debería figurar el nombre de las personas a quienes Dentix debe dinero, por tanto, si consideras que has pagado más del trabajo realizado, deberías figurar en esa lista de acreedores. El problema surge si Dentix no te incorpora a la lista de acreedores porque considera que te va a prestar el tratamiento hasta el final, así que en este caso mucho me temo que tendrías que hacerlo a través de un abogado, pues habría que acreditar que no estamos ante un retraso sino ante un incumplimiento definitivo y en ese caso determinar la cuantía del crédito a través de una prueba pericial. El coste de esta gestión no es precisamente barato y ante la posibilidad de que las deudas de Dentix sean mayores que sus activos, es muy difícil que cobres.

Hay que tener en cuenta, además, que las deudas no se van a pagar por orden de antigüedad sino que hay unas que, aunque sean posteriores a la nuestra, se pagarán antes.

5.- Honorarios de Abogados.

Después de plantear esta situación, alguna persona me ha comentado que si no le puedo garantizar la devolución de su dinero, mejor se espera a que alguna asociación demande de manera colectiva, tal y como sucedió con las cláusulas suelo. En este caso hay una diferencia sustancial. En el caso de las cláusulas suelo, una vez que quedó claro el criterio de los juzgados, suponía litigar con una cierta seguridad de que dichos pleitos se iban a ganar, por lo que se comenzó a leer que no se le cobraba nada al cliente, cuando lo cierto es que en las hojas de encargo se había hecho constar que los abogados cobrarían de las costas procesales, lo que no era lo mismo que no cobrar. En el caso de Dentix nos encontramos con una empresa que ha solicitado la declaración de concurso por insolvencia, lo que significa que hay más pasivo que activo, con lo cual hay  que regular a quién, cómo y cuánto se paga y todo ello sin condena en costas por tanto, es el paciente quien debe pagar a su abogado por los trámites que éste realice  y además se han de realizar las gestiones ante el juez del concurso, que debería estar en Madrid por ser allí donde Dentix tiene su sede. Por tanto, al no haber posibilidad de cobrar costas a la otra parte, puede ocurrir, dependiendo de cada caso, que el cliente estime que no le compensa pagar al abogado para recuperar una parte indeterminada de su dinero.

En conclusión, lo más fácil de conseguir es paralizar el pago de las cuotas de la financiera e incluso que se continúe el trabajo en otra clínica, pero el dinero pagado en exceso será muy difícil de recuperar. Cosa diferente es que se pueda llegar a un acuerdo con la financiera o que aparezca alguien que quiera continuar con la actividad de Dentix.

Ésta es mi opinión y la he explicado con toda la honestidad. Sé que ahora surgirán comentarios diciendo que nada de lo que digo es verdad, pero estamos pasando por momentos difíciles en que todos necesitamos dinero y es fácil “atrapar” a personas que quieren recuperar su dinero y que pueden contratar a cualquiera que les diga lo que quieren oír. Cada cual que tome la decisión que estime conveniente, pero al menos que lo haga a sabiendas de la cruda realidad.

Mucha suerte a todas y a todos.

Cristina Acevedo

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